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Como parte de nuestros esfuerzos por difundir el activismo y la reflexión
sobre sexualidades y derechos en los países del Sur, Mulabi les acerca la..
Carta de Principios Feministas para las
Feministas Africanas
INTRODUCCIÓN
El Foro Feminista Africano tuvo lugar del 15 al 19 de noviembre de 2006 en
Accra, Ghana. La reunión convocó a más de 100 activistas feministas de toda
la región, así como de la diáspora. El espacio se construyó como un lugar
autónomo en el cual feministas africanas de todos los sectores, con
diferentes niveles de participación en el movimiento feminista –desde las que
se están movilizando en el plano local para lograr el empoderamiento de las
mujeres hasta las académicas- pudieran reflexionar de manera colectiva y
encontrar formas de fortalecer al movimiento feminista en el continente y de
hacerlo crecer.
Uno de los principales resultados de este foro fue la adopción de la Carta de
Principios Feministas, que el Grupo de Trabajo Regional consideró uno de
los principales objetivos del Foro. Sentíamos la necesidad de algo que nos
ayudara a definir y afirmar nuestro compromiso con los principios feministas
y que guiara nuestro análisis y nuestras prácticas. La Carta establece los
valores colectivos que consideramos centrales para nuestro trabajo y
nuestras vidas como feministas africanas. Indica el cambio que queremos ver
en nuestra comunidades y también cómo se va a lograr ese cambio. Además,
explicita cuáles son nuestras responsabilidades individuales y colectivas para
con el movimiento y para con las otras que forman el movimiento.
Con esta Carta, reafirmamos nuestro compromiso con el desmantelamiento
del patriarcado en África, en todas sus manifestaciones. Nos recordamos a
nosotras mismas que nuestro deber es defender y respetar los derechos de
todas las mujeres, sin excepciones. Nos comprometemos a proteger el
legado de nuestras ancestras feministas que hicieron numerosos sacrificios
para que nosotras podamos ejercer una mayor autonomía.
La Carta es un documento que nos inspira y también refleja nuestras
aspiraciones. En la reunión también se plantearon mecanismos para tornarla
efectiva. Las principales recomendaciones fueron:
• La difusión y divulgación de la Carta como herramienta fundamental para
la construcción del movimiento. Esto requiere, entre otras cosas, su
traducción a la mayoría de idiomas que sea posible, así como su difusión a
través de diferentes canales como las radios, sitios de Internet, televisión,
etcétera.
• Muchas consideraron que la Carta era un mecanismo para la rendición de
cuentas en términos de organización feminista. Por eso se recomendó
transformarla en una herramienta que pudiera ser utilizada por las
organizaciones de mujeres para monitorear su propio desarrollo, así como
para revisiones por pares realizadas por otras feministas.
CARTA DE PRINCIPIOS FEMINISTAS PARA LAS
FEMINISTAS AFRICANAS
PREÁMBULO
NOMBRÁNDONOS FEMINISTAS
Nos definimos y nos nombramos públicamente como feministas porque
celebramos nuestras identidades y formas de hacer política feministas.
Reconocemos que el trabajo de luchar por los derechos de las mujeres es
profundamente político, y el proceso de nombrarnos también es político.
Elegir nombrarnos feministas nos coloca en una posición ideológica clara. Al
nombrarnos feministas politizamos la lucha por los derechos de las mujeres,
cuestionamos la legitimidad de las estructuras que mantienen sometidas a
las mujeres y creamos herramientas para el análisis y la acción
transformadores. Como feministas africanas tenemos identidades múltiples y
variadas. Somos mujeres africanas – vivimos aquí en África y aun cuando
vivimos en otro lugar, lo que nos interesa son las vidas de las mujeres
africanas que están en el continente. No relativizamos nuestra identidad
feminista con ningún “si”, “pero”, o “sin embargo”. Somos feministas.
Punto aparte.
CÓMO ENTENDEMOS EL FEMINISMO Y EL PATRIARCADO
Como feministas africanas, las estructuras, relaciones y sistemas sociales
patriarcales que forman parte intrínseca de otras estructuras opresoras y de
explotación ocupan el centro de nuestro análisis acerca de qué es el
feminismo. El patriarcado es un sistema de autoridad masculina que legitima
la opresión de las mujeres a través de instituciones políticas, sociales,
económicas, legales, culturales, religiosas y militares. La legitimidad del
acceso de los hombres a los recursos y las recompensas en las esferas
privada y pública, así como el control que ejercen sobre ellas, es producto de
la ideología patriarcal acerca de la dominación masculina. El patriarcado varía
según la época y el lugar, lo que significa que cambia con el tiempo y que
también es diferente según las relaciones y estructuras de clase, raza, etnia,
religión e imperialismo global. Además, en las coyunturas actuales, el
patriarcado no cambio sólo según estos factores sino que también se
entrecruza con las relaciones de clase, raza, etnia, religión e imperialismo
global y contribuye a darles forma. Por eso, cuestionar de manera eficaz al
patriarcado exige también cuestionar otros sistemas de opresión y
explotación que con frecuencia se apoyan mutuamente.
Nuestra visión del patriarcado es fundamental porque, como feministas, nos
aporta un marco de referencia dentro del cual expresar la totalidad de las
relaciones de opresión y explotación que afectan a las mujeres africanas. La
ideología patriarcal habilita y legitima la estructuración de todos los aspectos
de nuestras vidas al establecer el marco de referencia dentro del cual la
sociedad define y percibe a los hombres y a las mujeres, y construye la
supremacía masculina. Nuestra tarea ideológica como feministas es entender
este sistema y nuestra tarea política es terminar con él. Nuestro objetivo
central es la lucha contra el patriarcado como sistema y no la lucha contra
determinados hombres o mujeres. Por eso, como feministas, definimos
nuestro trabajo como la dedicación de nuestras energías individuales e
institucionales a la lucha contra todas las formas de opresión y explotación
patriarcales.
NUESTRA IDENTIDAD COMO FEMINISTAS
AFRICANAS
Como feministas originarias de África, que trabajamos/vivimos allí,
reivindicamos el derecho y el espacio para ser feministas y africanas.
Reconocemos carecer de una identidad homogénea como feministas;
reconocemos y celebramos nuestras diversidades y nuestro compromiso
compartido con una agenda transformadora para las sociedades africanas y
para las mujeres africanas en particular. Esto es lo que nos aporta nuestro
identidad feminista común.
Nuestras luchas actuales como feministas africanas están inevitablemente
ligadas a nuestro pasado como continente: diversos contextos pre-coloniales,
esclavitud, colonización, luchas por la liberación, neo-colonialismo,
globalización, etcétera. Los estados africanos modernos se construyeron
sobre las espaldas de las feministas africanas que lucharon junto a los
hombres por la liberación del continente. En este nuevo milenio, a medida
que vamos creando nuevos estados africanos también vamos creando nuevas
identidades para las mujeres africanas, identidades como ciudadanas plenas,
libres de opresión patriarcal, con derechos al acceso, propiedad y control
sobre nuestros recursos y nuestros cuerpos, y utilizando los aspectos
positivos de nuestras culturas de formas liberadoras y enriquecedoras.
También reconocemos que nuestras historias (en general y específicamente
como mujeres) pre-coloniales, coloniales y post-coloniales exigen que se
tomen medidas especiales en favor de determinadas mujeres africanas en los
diferentes contextos.
Reconocemos los logros históricos y significativos que ha alcanzando el
Movimiento de Mujeres Africano en los últimos cuarenta años, y con toda
audacia reivindicamos esos logros como feministas africanas: si se
alcanzaron fue porque hubo feministas africanas que lideraron el camino,
desde el nivel de base hacia arriba. Fueron ellas las que crearon estrategias,
las que se organizaron, se vincularon entre sí, hicieron huelga y marcharon
para protestar; las que investigaron, analizaron, hicieron cabildeo, crearon
instituciones y todo lo que hizo falta para que los estados, los empleadores y
las instituciones reconocieran la condición de personas de las mujeres.
Como feministas africanas, también somos parte de un movimiento feminista
global contra la opresión patriarcal en todas sus manifestaciones. Nuestras
experiencias se relacionan con las de las mujeres en otras partes del mundo
con quienes hemos compartido la solidaridad y el apoyo a lo largo de los
años. Cuando afirmamos nuestro espacio como feministas africanas también
nos inspiramos en nuestras ancestras feministas que abrieron caminos e
hicieron posible para nosotras afirmar hoy los derechos de las mujeres
africanas. Cuando invocamos la memoria de esas mujeres cuyos nombres no
están registrados en casi ningún libro de historia, insistimos en que suponer
que el feminismo fue importado desde Occidente a África es un insulto
gravísimo. Reivindicamos y afirmamos la larga y rica tradición de resistencia
de las mujeres africanas al patriarcado en África. Por eso reivindicamos el
derecho de construir nuestras propias teorías, escribir por y para nosotras
mismas, pensar estrategias por y para nosotras mismas y hablar con nuestra
propia voz como feministas africanas.
ÉTICA INDIVIDUAL:
En el plano individual, como feministas, estamos comprometidas con la
igualdad entre los géneros y creemos en ella, basándonos en los siguientes
principios feministas:
• La indivisibilidad, universalidad y carácter inalienable de los derechos
humanos de las mujeres
• La participación efectiva en la construcción y el fortalecimiento de procesos
organizativos y de vinculación feminista progresista en África, para crear
cambios transformadores.
• Un espíritu de solidaridad feminista y respeto mutuo basado en el diálogo
franco, honesto y abierto entre nosotras acerca de nuestras diferencias.
• Apoyar, potenciar y cuidar a las otras feministas africanas, además de
cuidar de nuestro propio bienestar.
• La práctica de la no-violencia y el logro de sociedades no violentas.
• El derecho de todas las mujeres a vivir libres de opresión, discriminación y
violencia patriarcales.
• El derecho de todas las mujeres a tener acceso a medios de vida
sostenibles y justos así como a la prestación de asistencia social,
incluyendo atención a la salud, educación, agua y servicios sanitarios de
buena calidad.
• Libertad de elección y autonomía en cuanto a los temas que hacen a la
integridad corporal, incluyendo los derechos reproductivos, el aborto, la
identidad sexual y la orientación sexual.
• La participación crítica en los discursos de la religión, la cultura, la tradición
y la domesticidad, teniendo como objetivo principal que los derechos de las
mujeres ocupen un lugar central.
• El reconocimiento y la presentación de las mujeres africanas como sujetos
y no como objetos de nuestro trabajo, y también como agentes en sus
vidas y sociedades.
• El derecho a relaciones personales sanas, con respeto mutuo y
satisfactorias.
• El derecho a expresar nuestra espiritualidad por dentro o por fuera de las
religiones organizadas.
• El reconocimiento de la agencia feminista de las mujeres africanas que
tienen una rica historia propia que ha sido en su mayor parte ignorada y
que permanece sin documentar.
ÉTICA INSTITUCIONAL
Como organizaciones feministas nos comprometemos a lo siguiente:
• Defender la claridad, la transparencia, la igualdad y la rendición de cuentas
en las instituciones y organizaciones lideradas por feministas.
• Afirmar que ser una institución feminista no es incompatible con ser
profesionales, eficientes, disciplinadas y responsables.
• Insistir en los derechos laborales de las mujeres africanas y apoyarlos –
incluyendo la gobernanza igualitaria, salarios justos e iguales y políticas en
relación a la maternidad.
• Utilizar el poder y la autoridad de manera responsable, y administrar las
jerarquías institucionales respetando a todas las personas involucradas.
Creemos que los espacios feministas se crean para empoderar y elevar a
las mujeres. En ningún momento deberíamos permitir que nuestros
espacios institucionales degeneren y se tornen espacios de opresión, donde
otras mujeres sean menoscabadas.
• Ejercer el liderazgo y la administración responsable de las organizaciones,
ya sea que recibamos por ello un salario o no, y esforzarnos por sostener
los valores feministas fundamentales en todo momento.
• Ejercer un liderazgo responsable en las organizaciones feministas, tomando
en cuenta las necesidades de las otras en cuanto a la propia realización y el
desarrollo profesional. Esto incluye crear espacios para compartir el poder
entre mujeres de distintas generaciones.
• Crear y sostener las organizaciones feministas para alimentar el liderazgo
de las mujeres. Las organizaciones y redes de mujeres deberían estar
lideradas y dirigidas por mujeres. Que haya hombres liderando, dirigiendo
o actuando como voceros de organizaciones de mujeres contradice los
principios feministas.
• Que las organizaciones feministas sean modelos de buenas prácticas en el
mundo de las organizaciones de la sociedad civil, garantizando que los
recursos financieros y materiales que se movilicen en nombre de las
mujeres africanas sean destinados a ellas y no desviados para satisfacer
intereses personales. Los sistemas y estructuras con Códigos de Conducta
apropiados para impedir la corrupción y el fraude, y para arbitrar de
manera justa las disputas y las quejas son los medios para garantizar el
logro de estos objetivos en nuestras organizaciones.
• Esforzarnos para que los análisis teóricos se integren a nuestro activismo y
para conectar la práctica activista con nuestra visión teórica acerca del
feminismo africano.
• Estar abiertas a evaluar de manera crítica el impacto que alcanzamos como
organizaciones feministas y a ser honestas y activas en cuanto al rol que
cumplimos en el movimiento.
• Oponernos a la subversión y/o el secuestro de los espacios feministas
autónomos al servicio de agendas de derecha, conservadoras.
• Garantizar que las organizaciones no gubernamentales o de masas
feministas se creen en respuesta a necesidades reales expresadas por las
mujeres que deben ser satisfechas y no al servicio de intereses egoístas,
con generación de ingresos acerca de la cual no se rinden cuentas.
LIDERAZGO FEMINISTA
Como líderes del movimiento feminista, reconocemos que la agencia
feminista ha hecho que se difunda la idea de las mujeres como líderes. Como
líderes feministas estamos comprometidas con la generación de una
diferencia fundamental en cuanto al liderazgo, basada en nuestra noción en
cuanto a que la calidad del liderazgo de las mujeres es más importante aún
que el número de mujeres que ocupan roles de liderazgo. Creemos en lo
siguiente y nos comprometemos a ello:
• Ética de trabajo disciplinada, guiada por la integridad y la rendición de
cuentas en todo momento
• Expandir y fortalecer una red y un conjunto multi-generacional de líderes
feministas en todo el continente
• Garantizar que el movimiento feminista sea reconocido como un actor
social legítimo por las mujeres que ocupan posiciones de liderazgo.
• Construir y expandir nuestro conocimiento y nuestra base de informaciones
de manera permanente, como sustento que le da forma a nuestros análisis
y estrategias y para defender una cultura basada en el aprendizaje dentro
del movimiento feminista, empezando por nosotras mismas
• Aportarle lo que podamos a las feministas jóvenes, actuar como mentoras
suyas y brindarles oportunidades, de manera que no resulte maternalista.
• Reconocer y hacer visible el aporte, intelectual y de otras clases, de las
mujeres africanas en el trabajo que realizamos.
• Darnos tiempo para responder de forma competente, creíble y confiable a
otras feministas que necesiten de nuestra solidaridad y apoyo ya sea
político, práctico o emocional.
• Estar abiertas a dar y recibir evaluaciones entre pares y críticas
constructivas de otras feministas.
Mulabi es un espacio para trabajar en temas ligados a las sexualidades y los derechos en
América Latina y desde el cual difundir perspectivas latinoamericanas sobre esos temas en
espacios internacionales.
En Mulabi confluimos activistas del Sur, de diversas identidades (sexuales, de género,
étnicas, nacionales) para contribuir con nuestra creatividad, nuestra pasión y nuestros
recursos materiales y simbólicos a la gestación de un mundo en el que la sexualidad esté
ligada al placer, la comunicación, la diversidad, el juego y la espiritualidad, y donde lo
condenable –en materia de sexualidad- sea la violencia, la coerción y el uso abusivo del poder.
Creemos que la enorme diversidad de formas corporales así como de prácticas, fantasías,
placeres e identidades sexuales que es propia de la especie humana es algo para celebrar, no
para destruir, condenar o restringir.
Condenamos la explotación, la violencia, el maltrato y el abuso de poder en todas sus formas,
no sólo contra los seres humanos sino también contra los animales, las plantas y el medio
ambiente. Creemos que todas las formas de vida estamos interrelacionadas y somos valiosas,
por el mero hecho de ser, no como medios para el lucro, el entretenimiento o la alimentación
de otras.
mulabi@gtlds_fibertel.com.ar / mulabielsd@gmail.com
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